En sus primeros días hubo sol y luna; el sabor de los melocotones dilatando sus papilas gustativas contra la cremosidad de la leche bronca; los aullidos de los coyotes y el abrazo de su madre. ¿En qué podrían creer los infantes cuando nacen? El mundo que nos rodea es un embudo de percepciones corpóreas e incorpóreas que presentan ante nosotros, y así, ante los infantes, una imagen no más ni menos real que la del resto de las personas que cohabitan el planeta Tierra. La realidad, en su definición más ontológica, es absolutamente equitativa, y por lo tanto el mundo que cada uno observamos es solamente una muestra de las muchas caras que el universo infinito nos ofrece.
Read More“El Caleidoscopio del Universo” de A.L. Marlowe
Fotografía Business in a Box por YPT-Love-Me-Dead